Taller de Casos de Uso
El modelo de Casos de Uso fue descrito en 1992 por Ivar Jacobson. Actualmente, forma parte de la colección de artefactos que presenta la notación UML.
Su especificación permite definir la arquitectura de aplicaciones informáticas y precisar la funcionalidad de los procesos de negocio.
Los Casos de Uso son el eje central donde convergen todos los demás artefactos UML, según el esquema "Arquitectura 4+1".
Representan el núcleo a partir del cual puede establecerse una trazabilidad real entre un modelo de referencia y el código implementado.
Podemos resumir sus propiedades en los siguientes puntos:
1. Un Caso de Uso es una pieza de funcionalidad bien delimitada y reutilizable que da valor a un Actor o a varios Actores que interactúan con un sistema en discusión (SeD).
2. Son un vehículo muy eficaz para capturar, organizar y visualizar requerimientos.
3. Representan el fundamento para una definición no ambigua de los requerimientos funcionales.
4. Son muy útiles para delimitar claramente el comportamiento de un sistema.
5. Representan un lenguaje de comunicación eficaz entre clientes y desarrolladores.
6. Son el punto de partida para prototipar y diseñar las interfaces gráficas de usuario y las interfaces de comunicación con sistemas externos.
7. Su revisión permite una comprensión detallada de la funcionalidad global de una aplicación.
8. Pueden acotarse los niveles de acceso a la información y las capacidades de manipulación, con lo que se define de manera precisa la habilitación de cada usuario que interactúa con el sistema.
9. La gestión del riesgo de un proyecto es mucho más eficiente debido a su capacidad de hacer mas visible la complejidad de una aplicación.
10. Facilitan una estimación más exacta de los recursos necesarios para implementar cada pieza funcional del proyecto.
11. Son las piezas clave para controlar el desarrollo de un proyecto en lotes de implementación dentro de un Plan Director de Iteraciones.
12. Sus especificaciones son certificables por los agentes internos y externos del proyecto con respecto a su coherencia, completitud y usabilidad en la aplicación.
13. Facilitan la elaboración de documentación de la aplicación: Helps, Manuales de Usuario y Administrador, además de los Manuales de Procedimientos orientados a la calidad.
14. Introducen elementos trazables para el testing y la garantía de calidad del software desarrollado.
15. Son la base a partir de la cual podemos averiguar los objetos que configurarán el sistema y cómo interactuarán en los distintos escenarios possibles y escenarios probables.
16. Permiten la definición del comportamiento de los objetos y componentes a través de sus interfaces y facilitan la descomposición del sistema en una arquitectura de n capas.
17. Son una herramienta excelente para implementar una trazabilidad real entre requerimientos, análisis, diseño e implementación.
18. Suministran una vista dinámica del sistema a la manera de una red semántica desde donde es posible invocar qualquier funcionalidad y comprobar sus vinculaciones.
19. Se han convertido en el estándar de facto para describir los flujos de trabajo asociados a los procesos de negocio.
20. Permiten abordar con mayor rigor las tareas de reingeniería asociadas a la descripción y migración de Legacy Systems.
21. Facilitan la abstracción de patrones y frameworks de funcionalidad reusables dentro de un mismo proyecto, o bien, de manera transversal, en múltiples proyectos de dominios distintos.
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